En la fecha seis en un partido electrizante que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos en Ullum, San Juan. Cancha de San Lorenzo.
Ullum, San Juan – En una tarde llena de emociones y momentos intensos, San Lorenzo y Rivadavia se encontraron en la sexta fecha de la liga sanjuanina de fútbol, ofreciendo un espectáculo digno de recordar. El encuentro tuvo un desenlace final de 2-2, reflejando la igualdad y la lucha constante entre ambos equipos durante los 90 minutos.
El partido comenzó con mucha intensidad, y apenas transcurridos seis minutos, el local se adelantó en el marcador gracias a un gol de Santiago Pérez. Este tempranero tanto inyectó confianza en el equipo de Ullum, que parecía dominar el juego y generar más oportunidades de peligro. Sin embargo, el fútbol es impredecible; a los pocos minutos, Leal González apareció para marcar el empate, y dejando al público local en un estado de euforia.
Luego con un gol de otra partido y desde afuera del area un tremendo gol que marco la difenrencia para la visita a cargo de Garcia Lucas y fue el 2 a 1. Asi se fueron al descanso.
Pero San Lorenzo no se dejó amedrentar y comenzó a buscar el descuento a toda costa. La presión ejercida por el “Cuervo” fue intensa, y en el segundo tiempo, se generó un penal a su favor del local tras una mano en el área . El encargado de ejecutar la pena máxima fue Cristian Pinto, el arquero del equipo de Rivadavia lo adivinó, pero dió rebote, alli apareció el oportuno 9 Franco Aballay para marcar el gol y el empate tan anasiado.
El arquero de la visita tomó la responsabilidad y, en una serie de movimientos espectaculares, logró detener el tiro penal. Sin embargo, la suerte lo abandonó en ese instante, ya que el rebote cayó en los pies de Franco Auballay, quien no desaprovechó la oportunidad y convirtió el gol del empate para San Lorenzo.
El marcador ahora reflejaba un 2-2, y el clima en el estadio cambió radicalmente, con los hinchas visitantes caidos y los locales en una euforia total.
Tras el gol, el partido se tornó un verdadero vaivén de emociones. San Lorenzo, impulsado por el empuje del empate, se lanzó al ataque y comenzó a dominar el balón, creando múltiples ocasiones que podrían haber sellado otra vuelta en el marcador. Sin embargo, la desesperación se apoderó de sus delanteros, quienes, pese a estar en varias situaciones claras de gol, no lograron concretar. La actuación del arquero de la Bebida fue, sin lugar a dudas, notable para mantener el partido equilibrado.
La tensión del encuentro alcanzó su cúspide cuando Rivadavia, intentando repeler el feroz avance de San Lorenzo, armó un contraataque peligroso que culminó en un disparo al palo. Un momento que pudo ser el 3-2 y que dejó a Agüero, el arquero de San Lorenzo, completamente impotente. El partido avanzó hacia la etapa final con un ritmo frenético, donde la pelota parecía seguir las trayectorias más imprevisibles, haciendo que cada segundo se sintiera como un minuto.
Con el tiempo reglamentario agotándose, se añadieron siete minutos más a la contienda, prolongando la agonía y expectativa de los hinchas que disputaban la victoria en el cielo del estadio. Durante esos minutos extras, la sensación de que cualquier cosa podía ocurrir se apoderó del ambiente. San Lorenzo continuó acumulando ataques, mientras Rivadavia intentaba contener el embate con todas sus fuerzas. Sin embargo, el silbato final llegó, marcando el cierre de un partido que terminó en empate 2 a 2, pero que bien podría haberse inclinado hacia cualquier lado.
Analizando el desempeño de San Lorenzo hasta este momento, resulta evidente que el equipo aún está buscando su identidad y un estilo de juego claro. La falta de una ofensiva titular definida ha sido un obstáculo para el técnico, quien ha probado distintas combinaciones sin lograr establecer un esquema sólido. Jugadores como Santiago Núñez y Chucky Veragua han alternado en sus posiciones, y se espera que, al encontrar la alineación ideal, el equipo comience a cosechar resultados positivos.
El reto ahora para San Lorenzo es encontrar una estrategia y mantener la constancia necesaria para escalar en la tabla de posiciones. La búsqueda por salir de la zona de descenso es apremiante, y cada partido tiene que contar. Los aficionados siguen creyendo en su equipo, y con la esperanza de que pronto “se destape la olla”, como se dice en la jerga futbolística, San Lorenzo puede empezar a sumar puntos y dejar atrás estos complicados momentos.
En conclusión, el empate 2-2 entre San Lorenzo y Rivadavia fue un claro reflejo del drama y la emoción que solo el fútbol puede ofrecer. Cada jugada, cada tiro, cada parada se convirtieron en recuerdos para los seguidores que llenaron el estadio, deseando ver a su equipo brillar en la próxima jornada. Las próximas fechas serán decisivas para ambos conjuntos, y todos esperan que los cuadros puedan dar lo mejor de sí en busca de una mejor suerte.





















